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Himno entre ruinas

Seguramente los lectores y lectoras que me visitan no se habrán jamás preguntado por qué este blog lleva ese título. Si así fuese, he aquí la razón: Octavio Paz (1914-1998) es el autor de un poema de cuyo título tomé el nombre. "Himno entre ruinas" es un texto incluido en su breve pero grande poemario La estación violenta (1957), en donde figura también su obra monumental Piedra de sol.
Hoy que, bajo el auspicio de cierto movimiento de tendencia new age, desprovistos, sin duda, de la real politik y pintarrajeados de pseudociencia por un grupo de investigadores alivianados de Princeton, se ha convocado a un "orgasmo global" en la espera del advenimiento de la paz, les dejo este poema de Paz, en la espera ilusa de que tengan todos ustedes un orgasmo local (y metafísico, por supuesto).

donde espumoso el mar siciliano...

Góngora

Coronado de sí el día extiende sus plumas.
¡Alto grito amarillo,
caliente surtidor en el centro de un cielo
imparcial y benéfico!
Las apariencias son hermosas en esta su verdad momentánea.
El mar trepa la costa,
se afianza entre las peñas, araña deslumbrante;
la herida cárdena del monte resplandece;
un puñado de cabras es un rebaño de piedras;
el sol pone su huevo de oro y se derrama sobre el mar.
Todo es dios.
¡Estatua rota,
columnas comidas por la luz,
ruinas vivas en un mundo de muertos en vida!

Cae la noche sobre Teotihuacán.
En lo alto de la pirámide los muchachos fuman marihuana,
suenan guitarras roncas.
¿Qué yerba, qué agua de vida ha de darnos la vida,
dónde desenterrar la palabra,
la proporción que rige al himno y al discurso,
al baile, a la ciudad y a la balanza?
El canto mexicano estalla en un carajo,
estrella de colores que se apaga,
piedra que nos cierra las puertas del contacto.
Sabe la tierra a tierra envejecida

Los ojos ven, las manos tocan.
Bastan aquí unas cuantas cosas:
tuna, espinoso planeta coral,
higos encapuchados,
uvas con gusto a resurrección,
almejas, virginidades ariscas,
al, queso, vino, pan solar.
Desde lo alto de su morenía una isleña me mira,
esbelta catedral vestida de luz.
Torres de sal, contra los pinos verdes de la orilla
urgen las velas blancas de las barcas.
La luz crea templos en el mar.

Nueva York, Londres, Moscú.
La sombra cubre al llano con su yedra fantasma,
con su vacilante vegetación de escalofrío,
su vello ralo, su tropel de ratas.
A trechos tirita un sol anémico.
Acodado en montes que ayer fueron ciudades, Polifemo bosteza.
Abajo, entre los hoyos, se arrastra un rebaño de hombres.
(Bípedos domésticos, su carne
-a pesar de recientes interdicciones religiosas-
es muy gustada por las clases ricas.
Hasta hace poco el vulgo los consideraba animales impuros.)

Ver, tocar formas hermosas, diarias.
Zumba la luz, dardos y alas.
Huele a sangre la mancha de vino en el mantel.
Como el coral sus ramas en el agua
extiendo mis sentidos en la hora viva:
el instante se cumple en una concordancia amarilla,
¡oh mediodía, espiga henchida de minutos,
copa de eternidad!

Mis pensamientos se bifurcan, serpean, se enredan,
recomienzan,
y al fin se inmovilizan, ríos que no desembocan,
delta de sangre bajo un sol sin crepúsculo.
¿Y todo ha de parar en este chapoteo de aguas muertas?

¡Día, redondo día,
luminosa naranja de veinticuatro gajos,
todos atravesados por una misma y amarilla dulzura!
La inteligencia al fin encarna,
se reconcilian las dos mitades enemigas
y la conciencia-espejo se licúa,
vuelve a ser fuente, manantial de fábulas:
Hombre, árbol de imágenes,
palabras que son flores que son frutos que son actos.

Nápoles, 1948

Dicen que soy derechista

No conforme con el apabullamiento de la mierda politiquera y fraseología aquí y allá, sería bueno entrar al dominio pragmático de una palabreja: fascista. Carlos Pacheco, por ejemplo, goza mucho al proferirla violentamente contra su enemigo y, por otra parte, ignora su precisión semántica. Pero en su intuición de artista, que todo lo puede, sabe que es algo malo. No es el único. En mi caso, confieso que debido al uso y abuso de la tal me parece ya una vaguedad, una noción abstracta e inasible. Es por eso que he tomado una definición bastante clara que mi compañero bloguero José Sánchez Zolliker escribió y tuvo a bien prestármela:

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Mi definición de FASCISTA es lo que es: antiliberal, antidemocrático (no acepta pluralidad y es intolerante pues no acepta visiones distintas), y se opone a la razón exaltando sentimientos nacionalistas, con una pronunciación que antepone el Estado al individuo. Por ende, el FASCISTA desdeña las instituciones REPUBLICANAS y está contra el liberalismo y la libertad de expresión que contraponga sus ideas políticas, a lo que responde con violencia, insultos y descalificaciones (¿les suena parecido?). En el FASCISMO, el líder es casi divino y su liderazgo es emocional, generalmente, promotor de venganza social y revanchismo. El FASCISMO además, estetiza la política, adoptando símbolos y referentes para grandes concentraciones además de que goza de utilizar palabras como imperialistas, proyankis, gringos, etc. El FASCISMO es símbolo, fuerza bruta, soluciones mesiánicas en una sola persona, no pensamiento racional. El FASCISMO desprecia a todo aquel que no está de acuerdo con sus ideas, se apoya en mitos del pasado y es clasista. El FASCISMO es romántico, más religión que ideología, y por ello, los debates a este respecto son poco argumentativos y muy adjetivados… Cierto, el fascismo comenzó como un movimiento italiano de DERECHA (no alemán o hitleriano, que ustedes deben saber es denominado NAZISMO, aunque en términos generales, el nazismo era también un tipo de FASCISMO, y en este punto me expreso solamente en términos generales), pero en la modernidad, considero el FASCISMO HA MUTADO hacia la extrema izquierda (estudien por favor a Castro o a Chávez -que no a Lula, por ejemplo-) y luego niégueme que cumplan con TODAS y CADA UNA de estas características… porque decir que el antipoulista es fascista o que fascista es nada más de ultraderecha conservadora alemana e italiana, sería una visión poco analítica y por demás simplista hasta para alguien que no tiene estudios o a su alcance cualquier libro que hable de la temática en cuestión.
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Con este término sucede lo mismo que con el de "derecha". Ya nadie lo quiere. Pocos se dicen a sí mismos derechistas, aunque sus convicciones morales y políticas lo sean. Conmigo sucede que soy un derechista, dicen. De hecho, suena feo ("el lado opuesto al corazón", dice el cursilón de Mario Benedetti). No me gusta el término, pero ni modo. Aunque yo agregaría, disipado. Soy un derechista disipado. Pero no voy a explicar aquí en qué consiste. Invítenme, no un café, sino una Coca-Cola y platicaremos al respecto.
No es, por otra parte, lo mismo que el de "izquierda", término con el que se autodefine cierta clase política e intelectual regularmente vinculada al marxismo, la teoría crítica o la mera pendejada populista.

Ésa es la cuestión

Si hace unos días el pendejo de Smooth se puso "filosófico", yo me puedo poner todavía más mamón: leyendo un artículo* para la elaboración de un ensayo académico, me encontré con un esquema, tal vez no original o novedoso, pero no por eso menos interesante:

0. Protomitología oriental: lo Indefinido. ("El nirvana es." -Visuddhi Magga)
1. El mito patriarcal: la Diosa Madre. ("Andrea Lur: Señora tierra." -Tradición vasca)
2. Mitología filial: el Hijo Héroe. ("En el nombre del Hijo." -Liturgia cristiana)
3. Mitohistoria fratiarcal: la Hermandad cristiana. ("Quien no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve." I Juan 4: 20)
4. Mitología posmoderna: el Cómplice. ("El pensamiento mitológico no puede ser reemplazado porque forma el marco y el contenido de todo pensamiento" N. Frye, El gran código)


El artículo me suscitó algunas reflexiones con las cuales no voy a aburrir a nadie en este espacio. Bueno, sí, sólo algo: el término "cómplice" -que no la noción en toda su implicación- me recordó las afirmaciones de Jean Bautiste Clemence, el personaje de la novela La caída de Albert Camus.
El tal solía decír que él no tenía amigos, sino cómplices. ¿Será, extrapolando el esquema del artículo, que la Nada no es ya más la nada budista, inasible sino Sistema, que Dios no es ya Padre, ni Hijo, ni Dios sino el Cómplice? No es una pregunta en serio, por supuesto, ni siquiera es retórica. No me hagan caso: sigan con su vida.

*Ortiz-Osés, Andrés. "Mitologías culturales". Los lenguajes del símbolo. Investigaciones de hermenéutica simbólica. Blanca solares (coord.). México, D.F: Antrophos, 2001.

it's me?

¿Qué notan en el comentario bloguero que aparece en la anterior imagen? Salvando el retrato desdibujado de mi pseudodiscurso, de esa sintaxis y redacción atropellada, al parecer, nada. Bueno, si se es un poco más observador, se dará uno cuenta que no aparece mi foto. Eso es lo que no le perdono a mi admirador -¿o admiradora? :). Eso más que nada. No que me haga hablar de un programa de radio que no conozco, de una estación de radio que no escucho y de gente que, por supuesto, tampoco conozco, en un blog (http://www.altanoche.blogspot.com) que no me despierta ningún comentario, excepto el comentario de que no me despierta ningún comentario. Que no haya aparecido mi foto es lo que no le perdono, pues lo de menos es que me haya llegado la noticia, por boca de una amiga, de que usurparon mi nombre y mi blog en un broma (¿buena o mala?) que a todos uds. les irá a divertir, tal vez, un poco. ¡No apareció mi foto! Tan guapo que salgo en ella, ¡snif!

Frente al olvido, el discurso

La Historia no es el resumen, sino la construcción, la selección arbitraria (y a veces autoritaria) de hechos, datos, nombres, edificios. No creo que la Historia, ese discurso formulado por los vencedores, la hegemonía política y la clase social e intelectual emanada de ella, dé cuenta del complejo “trayecto mismo de nuestra existencia”.
Esta brevísima reflexión abstracta sobre el concepto de Historia surge, sin embargo, de un referente muy concreto: en la polémica de la posible venta del terreno del Internado Cruz Gálvez, con el epíteto de patrimonio histórico, se antoja más bien bajo la rúbrica de simbólico, la simulación de una identidad basada en la infraestructura mitificada por el oficialismo, la institución académica, los ideales nacionalistas y revolucionarios.
Como pandemonio favorito de nuestras mitologías contemporáneas -y según la lógica de algunos científicos sociales y otros humanistas preocupados por la perpetuación de la memoria y la identidad, sea lo que signifique ésta última-, el neoliberalismo globalizante de ciertos gobiernos se opone casi de forma conspiratoria al capital cultural (!) representado por la elocuencia muda de un edificio, que dice más que los libros de historia que estudian los niños en la misma Cruz Gálvez.
En una suerte de paradoja, su sentido simbólico es más redituable en el discurso que su sentido realmente social: unas instalaciones deterioradas, olvidadas por la misma clase intelectual que hoy dice defenderlas, son sólo la simulación ideológica cuya apuesta es la defensa del nicho particular, el autoimpuesto apartheid, la especificidad de una colectividad. Somos mexicanos, ergo, somos hijos huérfanos de la revolución. Defender ese bastión sería una especie de misión histórica.
Poco importa que una reubicación del internado sea más factible incluso en su alcance educativo y formativo. Resulta de mayor valía que la labor social de la Cruz Gálvez se inserte en un espacio “de carácter histórico” en tanto que acentúa y recuerda los valores forzadamente endilgados a una generación abúlica respecto a un proyecto inspirado en la justicia social, aunque en realidad sea con meros tintes caritativos. Sin embargo, acaso ulteriormente tal generación recela de los tintes fascistas que intentan equiparar individuo-nación como un binomio absoluto.
El pragmatismo de los guardianes del bastión revolucionario no lo es menos que el de los gobernantes de hoy y de siempre, que disimulan en sus acciones deslumbrantes un interés muy particular. Las acciones deslumbrantes tienen como antípodas las acciones discursivas, entre las que se encuentran las intelectuales. Frente a la plusvalía de los bienes raíces, la inversión retórica que apela a conceptos tan falseados como la identidad. En su ampulosidad política, los guardianes del bastión son reaccionarios sentimentales.
En los años setenta el popular conductor de televisión Paco Malgesto aglutinaba a las grandes masas de México. Carlos Monsiváis señalaba que era más importante divertirse viendo a Paco Malgesto que ver un debate sobre la identidad del mexicano, tal vez porque la identidad del mexicano consistía precisamente en ver a Paco Malgesto. En este caso, el llamado al debate es de naturaleza falaz: apela a la historia, la identidad, la memoria para reproducir un discurso a un tiempo político y sentimental.
El gobernador Eduardo Bours ha anunciado la cancelación de la venta del Internado Cruz Gálvez. La misión histórica ha sido cumplida. El símbolo, la simulación, aunque sigamos viendo metafóricamente a Paco Malgesto.

Tres días sin...

Milton Friedman (1912-2006)

Mea culpa

Todos los tenemos. Al extremo disimulados, en nombre de la razón vilipendiados, negados con la mano sobre la Biblia, son los gustos culpables, único vestigio vivo en un mundo de elecciones anémicas, filtradas por el "buen" gusto, el anti-mainstream noventero, la pose pseudoalterna y un largo etcétera de productos estéticamente correctos.
Son muchos, pero el que anoto a continuación es, sin duda, el más vil, el que me ha llevado a la noche obscura de mi alma. Lo digo con pena, pero sabedor de que, al confesarlo, seré una mejor persona y que en algún momento de este bochorno seré absuelto. Se pensará que soy un fresa salido del clóset, aunque lo juro por mi autógrafo de Ramón Ayala que no es así.
Lo digo con pena. Me gusta "Sálvame" de RBD. Ya sé, no se puede confiar en mí. Lo siento, no soy perfecto, pero es preferible la purga momentánea a la impiedad o la indolencia.
Todos los tenemos y, sin embargo, somos pocos quienes los reconocemos. Siempre habrá un regazo dónde amortiguar nuestras caídas. Éste es el mío. :)

Un viento llamado Bob Rauschenberg

Atendamos al salón de la fama del pensamiento político, filosófico (materialismo dialéctico) y sociológico (materialismo histórico), el cual es, de vez en cuando, exhumado en las excavaciones (Mario Benedetti dixit) de este o aquel profesor universitario, quien sabiamente les muestra un pañuelo rojo. El hallazgo se dilucida en una comunidad estudiantil ávida de emociones extremas: filosofías lechugeras, forzosamente sociologizantes, campañas cursis que nos invitan a la celebración de la muerte del Che Guevara, esa luz latinoamericana cuyo rating ha subido gracias a Gael García Bernal y otros artistas yuppies comprometidos con el pueblo y el buen arte... todo el showbussines del mainstream revolucionario.

Al parecer una universidad es más universidad cuando se promueven documentales panfletarios sobre un médico argentino metido a guerrillero, canonizado en el Caribe y martirizado en los Andes. Sí, es más universidad, más presa del pensamiento único revolucionario que, amparado en el eterno discurso del margen, sobrevive paradójicamente en una simbiosis con el presupuesto público. Soy muy respetuoso de los mitos y las religiones, pero fiel a mi honestidad ideológica secundo la opinión del Dr. Guillermo Sheridan de la UNAM en el sentido de que deberían cerrarla.

Repito: respeto mucho a los mitos fundacionales, hasta los míos.

Dinovisión

Mi amigo Dino trajeado escribió:

Memorias del Club Chufa --- Con motivo de mi post 100

Éste es un texto que debí escribir hace mucho tiempo; sin embargo, hasta el día de hoy me he sentido listo. Adelanto que no soy especialista en el tema y me baso en lo que he leído y conversado con los integrantes del Cotufa. El más reciente post de mi colega de bitácora, Carlos Mal Pacheco, acerca del Club Chufa me ha motivado para contactar por vía e-mail o Messenger a sus miembros que permanecen dispersos a estas alturas. Sus comienzos estuvieron marcados por una acentuada amistad originada por la fascinación de los textos del absurdo, en especial los escritos por Jarry. De ahí a la televisión de cable, Mtv, clichés del cine de acción y lugares comunes del anime japonés. Según contaba Lope, los miembros del Club más entusiastas eran Carlos Mal y Fugo Medina, aunque éste último ya se ha desligado por completo de ellos.
Se sabe que la organización transitó por momentos difíciles, desde la aparición del enemigo Club del Yelmo, pasando por las etapas individuales (Mal, creacionistas; Lope, socialista; Fugo, comunista y budista, bajo la negativa influencia de su ex novia oriental), hasta la etapa académica y recargada más hacia la poesía. Pero por irracional que parezca, los malos momentos han sido solventados y el Club siempre ha contado con proyectos. Uno de ellos importantísimo: La revista Club Chufa Zine, una clara burla de las revistas underground y prohibidas en regímenes totalitarios. Hablando con Lope, opinó que fue un error la participación activa de los miembros del Club en la mal reputada revista Letras sobre papel, de Omar Cadena, aunque afirma que fue parte importante para conocer el punto de vista de otros artistas en ciernes.
Mal refirió, por ejemplo, que antes de esos dos momentos ya tenían demasiados cuentos, cuya constante era llevar al lector por los rieles de una narración tradicional, pero que a final de cuentas conducían a la sinrazón del lenguaje, mecanismo efectivo a la hora de impresionar a una mente educada en los modelos de Hollywood y la televisión de baja calidad.
Fugo recuerda con cierta sorna las absurdas discusiones acerca del lenguaje, “como si eso decidiera algo o ya con eso contribuyeramos al mundo con lo mejor de nosotros”. Los cuentos, que fue el producto por antonomasia de este Club, ya que no es un movimiento o siquiera una tendencia, generalmente son descripciones amplias que tal parecieran desarrollan un conflicto, que a su vez llevará a un clímax y a un deselance magnánimo. El lector se siente obligado a predecir lo que sucederá. Nada más alejado de la ruin realidad. Si estos cuentos se vendieran bajo el rubro de relato en su sentido tradicional, estaríamos ante una estafa… aunque claro, pocos lectores podrán darse cuenta que han sido timados. Y según Pacheco, ése era el sentido de escribir cuentos: molestar al lector.
Los cuentos del Club son anticlimáticos o terminan en el momento del clímax, robándole al escucha la mejor parte. Qué pensar de una historia que relata cómo un kilo de tomates se hacen salsa; o del robot que destruye una ciudad sin explicaciones mediadas, in medias res; o de un tipo que va a comprar tornillos y uno de los tornillos cuenta cómo fue hecho, además de que se necesita acomodar el molesto papel que incluye para poderlo leer completamente… o de la historia que cuenta cómo el Mario Bros se vuelve existencialista y escéptico del lenguaje… o de la noveleta de asesinatos El Club Chufa, con un homicida retardado y decididamente estúpido, o del cuento donde Santa Anna, el dictador mexicano, se bate en la playa contra los personajes de los cereales Kellogs, donde por cierto se revela que son franceses… así son los cuentos del mejor Chufa que conozco.
Hoy en día sus historias son muy distintas… un escritor enamorado enredado con una historia de espionaje… o del detective cuyo último caso se relaciona con Chernobyl…, o la ambiciosa novela sobre Soren Kierkegaard… es claro que están buscando otros derroteros… claro, sus autores ya se han alejado, han buscado vías personales, han asumido compromisos con otra poética, lo cual, pienso, hacen los buenos escritores, aunque los resultados finales no gusten a todos.
Quedan para el año entrante, sin embargo, varias sorpresas que dará el Club, la culminación de viejos proyectos, del año 1998, para ser exactos. Fugo, Mal y Smooth terminan por estos días una novela de casi 800 páginas; Mal, por su parte, ofrecerá a imprenta El Club Chufa, Siglo de Oro; Lope terminará un álbum fotográfico con documentos e imágenes de la época, en su libro Cotufa, conspiración mal hecha (según confesó Fugo); y Fugo Rock and Roll al fin dará a conocer el primer libro de la trilogía Gametech, todo material que será lanzado, al parecer, por una editorial importante y de la cual omito el nombre para no adelantarme. Yo, como miembro honorario del Club, también publicaré algo. Será la antología de cuentos del Club Chufa que abarca la producción de entre los años de 1998 y 2001, con escritos de Mal, Lope y Fugo; libro que tentativamente se llamará Trinidad Chufa. Para los que piensen que el Club está muerto, les tengo Mal-as noticias: Mal volverá de las montañas volcánicas de Tucson; Lope bajará de las cimas del Sinaí y Fugo regresará de su encierro espiritual para intentar hacer algo diferente en la región, lo cual espero sea posible. Como crítico, dudo que lo logren. Como fan, espero que sus proyectos sean buenos y no me decepcionen. El año 2007 promete ser Chufa, y jura ser Club.

Luis, animado

No sé nada de ánime japonés, pero Fugo Medina me mandó esta imagen diciéndome que es de Samurai Champlo, que inició transmisiones el pasado lunes 18 de octubre por Cartoon Network y que el mono de la derecha se parece mucho a mí. Yo pienso que el ánime japonés vale mier... coles.

Retro

Me da nostalgia de los años ochenta, esa época injustamente vilipendiada por los actuales críticos de moda y música. No es el Falso profeta ni el Falso Buki. He aquí una muestra del glam regional: Carlos Pacheco, mucho antes de adherirse a la onda emo.

Qué grosero

Acaso una de las constantes en la literatura moderna es el mecanismo y visión autoreferencial: la obra, en tanto signo, vuelve sobre sí misma la mirada para ser, a la vez, espejo. Por hablar del corpus hispánico, desde Niebla de Unamuno, pasando por la narrativa laberíntica de Borges, el texto juguetón de Cabrera Infante, hasta llegar a Rayuela de Julio Cortázar, la narrativa (también la poesía, aunque con distintos matices) parece abocada a explotar las potencialidades de la historia o trama en su dimensión autocontenida, es decir, por medio de técnicas de narradores enmarcados, recursos metaficcionales y demás juegos de espejos narrativos que reelaboran la técnica cervantina del Quijote. Así pues, estas formas son, a su modo, reflexiones sobre el lenguaje mismo, la obra, el signo.
Asimismo, este pensar el signo conlleva a pensar las versiones de la percepción de los fenómenos. El conflicto de las versiones supone un alegato filosófico amplio y complejo que, en la literatura, ha de figurar como un tópico apoyado en una construcción novelesca que connota una innata ambigüedad. Si el mundo no es plano u obvio para todos, las versiones posibles se disparatan y el signo, como la realidad misma, es susceptible de interpretación. En este caso, el signo, la obra, no es sino un eslabón más en un serie de ecos entramados en la historia y tradición literaria.
La novela La pesquisa (1994) de Juan José Saer refiere el problema de las versiones, permeada de algunos elementos del género policíaco, el cual es innovado en la configuración de dos planos narrativos o historias. Enmarcada una en la otra, la sucesión de las dos historias narradas representa una forma tan inquietante como sugerente: no es sino hasta el segundo capítulo que el lector se da cuenta que el narrador (cuasi-testigo, heterodiegético, etc.) es parte de una historia superpuesta, la cual aspira también a capitalizar el suspenso como motivo y subgénero novelesco.
Es el caso de una novela contemporánea que parece contener en su estructura y temática algunas implicaciones que, de alguna manera, conllevan las preocupaciones de lo ambiguo y lo autoreferencial, y en la que explícitamente se hace notar, en un punto inicial, un primer apunte “teórico” imbricado como parte del argumento que revela la conciencia moderna de la escritura como un juego de posibilidades, a la vez que reflexiones de carácter organizativo, composicional, que se acerca a una visión metaficcional, pues el primer narrador nos dice:

Ustedes deben estar preguntando, tal como los conozco, qué posición ocupo yo en este relato, que parezco saber de los hechos más de lo que muestran a primera vista y hablo de ellos y los transmito con la movilidad y la ubicuidad de quien posee una conciencia múltiple y omnipresente, pero quiero hacerles notar que lo que estamos percibiendo en este momento es tan fragmentario como lo que yo sé de lo que les estoy refiriendo, pero cuando mañana se lo contemos a alguien que haya estado ausente o meramente lo recordemos, en forma organizada y lineal, o ni siquiera sin esperar hasta mañana, si simplemente nos pusiéramos a hablar de lo que estamos a hablar de lo que estamos percibiendo, en este momento o en cualquier otro, el corolario verbal también daría la impresión de estar siendo organizado, mientras es proferido, por una conciencia móvil, ubicua, múltiple y omnipresente.

Una reflexión a un tiempo densa y reveladora: el argumento se entrevera con una teoría narrativa implícita que, en este caso, se vuelve explícita. La naturaleza epistemológica o cognoscitiva del acto de narrar ficción adquiere aquí la preocupación por la verosimilitud en el sentido de más básico del término: apariencia de verdad.
El tema o asunto policíaco posee en el primer capítulo una frescura de estilo expresada en una prosa, si bien morosa, descriptiva y elíptica, por otra parte capaz de cristalizar, diáfana e inteligiblemente, la acción: Morvan, un comandante de policía parisino, anda en la busca de un asesino serial de ancianas solas; para el segundo capítulo, nos enteramos del encuentro de Tomatis, Pichón y Marcelo Soldi, en cuyo relato se asiste a una nueva historia: éstos indagan acerca del autor de una novela titulada En las tiendas griegas y desencadenan toda una serie de conjeturas del autor del segundo relato. Con este antecedente, en el tercer capítulo los dos relatos se superponen sin confundirse para, más que revelar una verdadera versión, develar, como en el espectro de la modernidad, una contundente interrogante.
De manera patente, la imbricación del quién en los dos relatos puede entenderse como la constante del asunto novelesco: la búsqueda. A la manera de Esperando a Godot de Samuel Beckect, y En busca de Klingsor de Jorge Volpi, La pesquisa refleja una búsqueda del sujeto, ya descentrado e inasible de identificarse. ¿Quién es Godot? ¿Quién es Klingsor? ¿Quién es el asesino: Morvan o Lautret? ¿Quién es el autor de En las tiendas griegas?
Respecto a la figura central y simbólica del personaje de la primera historia, es significativo considerar cómo el razonamiento ordenado y lógico de Morvan representa una forma una fórmula disímil de su vida emocional y familiar, plagada por la desazón. Reflejos de la eterna división entre lo intelectual y emotivo casi como categorías u oposiciones binarias, la versión del Morvan asesino explora el enfoque de cierta noción psicológica que aduce en algunas actitudes una sublimación de un conflicto interno no resuelto y cuyas raíces se encuentran en la relación materna y paterna.
Así, provisionalmente en este punto, la novela, en voz de la perspectiva del primera narrador, “explica” los asesinatos como una operación motivada por el resentimiento (con la madre) y culpa (respecto al padre). El comandante Morvan es quien encabeza la búsqueda del criminal y, a la vez, es él mismo su propia coartada. En tono de informe de la psiquiatría criminal, esta perspectiva ofrece una versión que recuerda al género policíaco clásico como un microcosmos sherlockholmeano en donde la certeza de causa-efecto es inevitablemente acrisolada por la razón y la lógica. Sin embargo, a tal forma de pensamiento, se añade (u opone) otra:

¿Pero por qué volver todo tan complicado? En física o en matemáticas, la solución más simple es siempre la mejor.

La versión se invierte para dar otro giro interesante de posibilidad. Lautret es el otro asesino. De esta manera, lo contingente se transmuta con lo causal, o las interpretaciones se subvierten tan eficazmente como lo permite la percepción individual. El contraste entre una explicación psicológica o “humanista” y otra típica del sentido común de las llamadas ciencias duras, revela una paradoja ontológica que parece devenir epistemológica. La novela puede, pues, observarse como el manifiesto moderno de una crisis tanto en lo vital como en lo propiamente intelectual.
Ulterior a esto, el enigma de la autoría de la novela en la segunda historia es también conjeturado. Empero, acaso, muy al estilo de la dinámica descentrada, tal enigma no esté ahí como elemento composicional novelesco para resolverse. El puñal inicial en la máxima de Chéjov no implica, en este caso, que al final el protagonista se suicide con él. El concepto tradicional del texto literario como unidad orgánica que, implícita o explícitamente, todo lo resuelve, es deconstruida por la nula respuesta. Al intentar ser autocontenida, la novela parece ir más allá de sus fronteras textuales, dejando sólo una estela de incertidumbre. Es un sistema incompleto que reta al pensamiento, pues las explicaciones son tan diversas como diversos los espectadores.

La presencia del tema de la novela anónima es significativo en el sentido de que representa también una ausencia de certeza para ser, en última instancia, tan sólo un significante en una relación oblicua, ambigua, perdida, con el significado. El signo es opaco y transparente a la vez. Al igual que Morvan, quien busca al asesino y quien resulta ser él; así también el signo, la obra novelesca, parece apuntar a un mensaje, a un contenido, a una realidad más allá de su materialidad para reflexionar sobre sí misma en su suerte de constructo narcisista que, como toda literatura, dice y no dice a la vez.
Nota: Groseramente, como muestra de lo que academicistamente escribo, y como síntoma de que no tengo tiempo ni disposición anímica para postear entradas "cool", les dejé ir un fragmento de un artículo que la Revista Espéculo (reivsta cuatrimestral de estudios literarios auspiciada por la Universidad Complutense de Madrid) tendrá a bien publicarme el mes de noviembre.

Marisol

Marisol

En el fondo, yo sabía que esto alguna vez ocurriría. Acaso la señal de que un blog está en decadencia es cuando el bloguero propietario empieza a postear videos de Youtube. Así pues, para celebrar los 16 meses del mío me hubiera gustado deleitar a mis lectores con "I hope I don't fall in love with you" de Tom Waits, algo de la insoportable Bjork o cualquier otra exquisitez tan cara en los ámbitos snobs. Sin embargo, por alguna extraña razón de un snobismo particular, me decidí por "Marisol" de los Comandos del Oeste.

Give me a break! o Que se haga la voluntad de Dios en los bueyes de mi compadre

En su columna Jaque Mate, Sergio Sarmiento comenta:

"¡Cuánto han cambiado las cosas! Hoy quienes pelearon en contra del fraude electoral de 1988, como José Woldenberg, Gilberto Rincón Gallardo y Jorge Alcocer, afirman en entrevistas que no han visto pruebas de que haya habido fraude en los comicios de este 2006. En cambio, varios de quienes de una forma u otra participaron en el fraude de 1988, hoy se encuentran en el equipo de trabajo de Andrés Manuel López Obrador, que afirma que hubo un fraude maquinado en estos comicios del 2006".
"Así, los dos abogados que prepararon las impugnaciones ante el Tribunal Electoral de la alianza Por el Bien de Todos son Arturo Núñez, que en 1988 era representante del PRI ante la entonces llamada Comisión Federal Electoral que presidía el secretario de gobernación Manuel Bartlett, y Ricardo Monreal, quien fue por primera vez electo diputado federal en ese año por el PRI y que por lo tanto formó parte del Colegio Electoral que declaró presidente electo a Carlos Salinas de Gortari. Manuel Camacho Solís, quien fue responsable de las negociaciones políticas de Salinas de Gortari en ese 1988, es hoy uno de los operadores políticos de López Obrador."
Yo añadiría a Federico Arreola, ese anfibio que en algún momento acuñó líneas como:
"Es el México nuevo de Salinas de Gortari, el México que el primer mandatario empezó a levantar en 1988, después de las últimas, complicadísimas elecciones presidenciales que no sólo amenazaron con destruir al sistema político de la nación, sino incluso a la nación misma."
"Parece un sueño; la democracia es ya una realidad en México. La democracia, en efecto, el sistema en el que llegan al poder los partidos y los políticos que mejor trabajan. Es la obra de tantos mexicanos, pero sobre todo del presidente Carlos Salinas de Gortari."
(19/X/92, El Norte)
Su viraje oportunista es fácilmente rastreable. Úsese google y palabras clave. Al parecer, los antiguos maquinadores priístas se han transformado en los defensores de la democracia. Conforme a sus usos y costumbres, gestionan aquí y allá. Es claro: un viejo amor ni se olvida ni se deja. El señor López Obrador, taimado ex priísta, ha querido unas elecciones a la medida de sus asesores, o viceversa: sus asesores, salinistas, expertos en el fraude y convertidos hoy al evangelio perredista, el lado de los buenos, han sabido identificarlo. Supongo que eso nos habla de su autoridad moral que, tarde y mal, ahora sí están dispuestos a refrendar: pagar el precio, pelear por el voto ciudadano. Definitivamente, este último sexenio ha sido su camino a Damasco. Dijo mi mamá que siempre sí... Lo digo con pena al faltar a las buenas costumbres: "señores, las mamadas son más abajo."

Entremés

Como dice Chidoguán, también este post “es orquestado por las malignas fuerzas de derecha para desviar la atención del descarado fraude electoral”. Así, como si no tuviera cosas más importantes que leer y desatento voluntario como siempre a las voces de las izquierdas, me puse a leer mi libro de dichos*. En aras de contribuir gustosamente al complot en contra del señor López, posteo –a placer del lector, también desatento— algunos dichos y refranes con su debida explicación. Sin bien algunos no la requieren, no está de más la ilustración sabia de don José Pérez:

-A chillidos de puerco, oídos de matancero

Ante las quejas insistentes e injustificadas de quien se siente perjudicado por nuestras acciones. Cuando éstas son honestas, viene bien que apliquemos esta frase.

-A fuerzas ni los zapatos entran

Es inútil tratar de obligar a nadie a hacer lo que no quiere. Esta frase es una sinécdoque, como dicen los gramáticos, cuando se aplica el continente por el contenido; porque el pie entra en el zapato y no el zapato en el pie.

-Andar meando fuera de la olla

Estar proponiendo cosas que no vienen a cuento, salirse del camino señalado. Reclamación a quien no se comporta decentemente en lugares o ante personas que merecen su respeto.

-Buscarle ruido al chicharrón

Como se sabe, el chicharrón produce un ruido muy característico al triturarlo con los dientes; le busca ruidos al chicharrón quien busca dificultades de las que posiblemente salga perjudicado.

-Como el cura Hidalgo, que se valió de los pendejos

Sin entrar en detalles históricos, el pueblo sabe que el padre de la patria fue derrotado por las huestes realistas, y la culpa de su derrota debe ser imputada a quienes eran sus segundos en la empresa; por esto, quien emplea ayudantes no muy avispados, obra como don Miguel Hidalgo.

-Como el que chifló en la loma

Que nadie le hizo caso. La frase es muy semejante a la que el evangelio pone en labios de Juan el bautista: “soy la voz que clama en el desierto”; nadie la oyó, nadie le respondió.

-Como los indios de Xochimilco, pidiendo el chile a gritos

Chile es otro de los nombres que se aplica al miembro viril. El dicho se dedica a las mujeres ardientes que flirtean con cualquier par de piernas cubiertas con un pantalón de hombre, o a los hombres que escandalizan cuando no se les brinda un servicio inmediato.

-De que es malo el escribiente, le echa la culpa a la pluma fuente

Es muy difícil encontrar a la persona que valientemente acepte su responsabilidad ante una equivocación o falla en su trabajo; generalmente se inventan disculpas, según las cuales la culpa la tienen los útiles de trabajo y nunca las personas.

-Es como prestarle una metralleta a un niño loco

Es decir, una verdadera imprudencia.

-Las mentadas de madres son como las llamadas a misa

A quien rehuye los pleitos, principalmente si son golpes, no le afectan o finge que no le afectan, los insultos por graves que sean; y si le mientan la madre, disimula el golpe con esta alocución que termina diciendo: El que quiere ir, va.

-Líbreme Dios de mis amigos, que de mis enemigos me cuido solo

Imprecación muy juiciosa, pues del enemigo sólo se espera lo malo, y rara vez se previene la traición de quien goza de nuestra confianza.

-Lo que no engorda, apendeja

Broma muy pesada con la que ridculizamos al tragón que presume de nunca engordar.

-Mientras más te empinas, más el culo se te ve

Hay personas que cada vez que hablan para desviar sospechas, más y más se comprometen con los hechos.

-Mi molino ya no muele, vé a moler a tu metate

Es un insulto: vete de aquí que ya me fastidié de tus chingaderas, y cuando llegues a tu casa me saludas a tu madre de mi parte.

-No vas a morir de parto ni de cornada de burro

No tengas miedo a morir, que no hay por qué temerlo. Morirás, eso que ni qué, pero si eres hombre no será de parto, ni tampoco de cornada de burro, porque los burros no tienen cuernos.

-Peca más el robado que el que roba

Hurtar es un pecado, pero también lo es la falsa sospecha que difama a seres inocentes; por esto, quien sufre la desaparición de un objeto, peca más, pues sospecha de todos los que le rodean.

-Ponte un cencerro al cuello y te seguirá el pueblo

Llama la atención, exhíbete, y aunque no ofrezcas soluciones a los problemas de tu comunidad, ésta te aplaudirá y te seguirá.

-Primero muerto que cadáver

No daré mi brazo a torcer. No cejaré en mi empeño. No hay contradicción en la sentencia, sino una modificación en la sentencia la palabra cadáver en lugar de cansado, para hacer risible el adagio.

-¡Qué bien te ves, pero qué mal me caes!

Dos hermosa damas de la alta sociedad se presentaron a una fiesta llevando el mismo “modelo exclusivo”. Con aparente afecto se dieron un beso en la mejilla y una le deslizó esas palabras al oído de la otra.

-¡Qué dolor de madre: tres hijas y las cuatro putas!

Terrible crítica que se dirige a los padres que muestran dolor porque sus hijos se comportan como ellos lo han hecho siempre.

-Sí, Chucha, tus calzonzotes

Es decir, ni quién te crea.

-Silencio, ranas, que va a hablar el sapo

Broma común en la que sólo tiene valor la súplica al silencio.


*Pérez, José. Dichos dicharachos y refranes mexicanos. México: Editores Mexicanos Unidos, 2001.
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No obstante esta arbitraria selección de literatura popular es, en la lógica del complot, una válvula de escape, no debe extrañar, sin embargo, que haya quienes interpreten la verdad de estos refranes, aduciendo que arrojan luz sobre el panorama post-electoral y que cualquier parecido con la realidad es, como anotó Jorge Volpi, culpa de ésta, es decir, mera reincidencia. Hay una máxima surrealista que dice que hay que volver al reverso todos los adagios, ¿será el caso?

El Carlos Fuentes derechista que no conocí

“El estruendo de los despotricadores
ensordece a los críticos.”
-Fernando Savater
No sé si a alguien todavía le sorprendan los juicios viscerales y desmesurados en cuestiones ideológicas. Sobre todo, cuando los tales consisten en burdas comparaciones que sólo reflejan un afán por, paradójicamente, comparar lo incomparable. Esto a propósito de la “argumentación” o crítica (por llamarle de algún modo) que, de manera irreflexiva, mi compañero bloguero Erich Moncada, activista lopezobradorista, hace sobre el escritor mexicano Carlos Fuentes cuando éste afirmó en una reciente entrevista:
“El catolicismo fue un factor increíblemente importante que impulsó a Calderón -desde el católico PAN (Partido de Acción Nacional)- hacia el borde de la victoria. Su victoria es un triunfo de la Virgen de Guadalupe, la patrona de México. Ella es la única realidad cierta en México. Ella es todo en lo que la gente realmente cree”.
Bien. Me queda claro, después de leer la entrevista completa, que Fuentes prematuramente interpreta –¡sin aprobar o alabar!— el porqué Felipe Calderón parece ser el virtual ganador. ¿Quien lee en esas líneas una apología de la religiosidad mexicana como el factor válido para la continuidad de la hegemonía del PAN? Es el factor, parece decir Fuentes. Un mínimo ejercicio básico de comprensión lectora discerniría en tales líneas una suspicacia descriptiva, pero al fin suspicaz. La obviedad: que el autor mexicano atribuya al catolicismo la victoria del PAN, no significa, sin embargo, que él esté de acuerdo con el resultado.
Por mi parte, no me sorprende que, bajo el influjo fanático partidista, el prejuicio ideológico, se acuñen afirmaciones tan fuertemente plantadas en el desconocimiento, la ignorancia solapada por el ímpetu, como las siguientes:
“Cerotón, igual que Vargas Llosa y sus actitudes derechistas. Si el IFE aún no ha dado la victoria a uno de los candidatos, ¿cómo puede hablar de la victoria de Calderón? Además qué manera de manipular a la virgen cuando vivimos en un país laico y donde, me gustaría pensar que es así, HAY MÁS DE UNA ÚNICA REALIDAD QUE UN PINCHE TRAPO MÁGICO.”
Ubicar en el mismo bando político a Vargas Llosa y a Carlos Fuentes, es un síntoma del radicalismo absurdo. Si no se condena abiertamente, se es tibio, o sea, derechista, como es obvio. Poco importa, por ejemplo, que, por una parte, Mario Vargas Llosa haya mostrado constantemente su apoyo al intervencionismo (invasión, guerra, etc.) norteamericano, y que, por otra parte, Carlos Fuentes deje ver su firme postura al respecto en Contra Bush (Santillana USA Publishing Company, 2004.).
De la misma forma, se es derechista por cometer el atropello a todo espíritu democrático al “hablar de la victoria de Calderón”. Claro, no podía ser de otra manera. ¿Cómo no lo había pensado? Aún más, lo condenable por todo republicano secularista y juarista: “manipular a la virgen”. Fuentes manipula a la virgen, es la tesis de Erich, quien quiso decir, parafraseando su línea mal redactada por las prisas (supongo), que Fuentes manipula a la opinión pública para convencernos que evidentemente su idea de que la virgen es “la única realidad cierta” es la causa de la “victoria de Calderón”.
El “error” del autor mexicano es, en cierto sentido, el simplismo, el reduccionismo. Un trapo mágico, como acertadamente dice el bloguero, no es la única realidad. No, no es la única, puesto que somos un país laico. La constitución lo dice. Ergo, la virgen no es la única realidad. La constitución lo dice. Ergo, México ha borrado, civilmente y en obediencia a la carta magna, toda la fe católica de su idiosincrasia. Parece que es más poderosa la constitución mágica que el trapo mágico, pues todo lo puede a partir de su promulgación. Cosa curiosa, fe secularista, la convicción de Erich está impregnada de una fe acaso superior a la guadalupana: “me gustaría pensar que es así.” Se necesita más fe para pensar que "es as" que la que tiene cualquier mexicano católico en su veneración a la virgen de Guadalupe.
No sorprende este tipo de aseveraciones en tiempos álgidos, de extrema polarización y más viniendo del hambre y sed de izquierda desbordada que lo mismo incluye a AMLO, Patricia Mercado y al EZLN. Lo que sí sorprende un poco es que se pretenda cierta razón (por decirlo de algún modo) cuando se lee superficialmente, o no se lee completo un texto antes de opinar (por decirlo de algún modo), pues a la descripción que Fuentes hizo le subyace implícitamente una crítica: la “victoria” de Calderón “significa que la campaña de miedo contra López Obrador -de que haría retroceder a México- funcionó”.
Si Erich hubiera leído completo el texto, su tesis sería la contraria y Fuentes, de ser un derechista, sería un argumento (por decirlo de algún modo) para fundamentar la supuesta campaña del miedo, con lo que López Obrador quedaría relativamente bien parado ante la opinión pública. Más lectura, menos víscera. Pero no. En otra ocasión será.

Cultura y dispendio

Es una verdad no políticamente correcta decir, en estos tiempos, que la difusión de la cultura (sea lo que signifique esta palabra) desde la esfera gubernamental es más bien un proyecto meramente ornamental y a veces absurdo. Se difunde, no se informa. El último gran reducto al respecto fue José Vasconcelos (1882-1959), cuyo proyecto –noble y de connotaciones apostólicas— consistía en incorporar a México en los valores artísticos y literarios de la tradición occidental y universal.
En un intento de educar e ilustrar a las masas semianalfabetas, la misión buscaba, por ejemplo, que los mexicanos leyeran el Ramayana o la Ilíada, cumpliendo así un papel a un tiempo hegemónico y pretencioso. Como se sabe, tal empresa humanista pecó de irrealista y hoy, a más de cincuenta años, la cultura como tema de agenda pública y política se transfigura desde el populismo entretenedor hasta el elitismo quintaesencial, aunque en el fondo estos dos extremos no sean sino dos máscaras del poder.
Y es que si el Estado, en tanto órgano rector, ha tendido a sacar las manos de aspectos como la economía, la educación, el empleo, etc., resulta curioso que la cultura aún se antoje como derrotero civilizador en el que los candidatos en campaña pretenden reivindicar demagógica y pomposamente un derecho ciudadano a la lectura, a la asistencia a conciertos, a exposiciones, presentaciones de libros. No es extraño, pues, que –sea desde el regionalismo o el centralismo— las autoridades culturales los cacareen y toquen trompeta en sus informes de gestión. Claro, aunque eso no signifique que los sonidos lleguen a la ciudadanía interesada en tales eventos.
Sin embargo, más allá del quejumbroso discurso hipercrítico que desacredita a priori e irreflexivamente todo, y dejando de lado el típico protagonismo de los políticos en turno, cabe considerar la labor de algunas instituciones que, amén de la ineficiencia y el burocratismo común a todo organismo público, figuran como aquellas que han realizado una labor significativa.
En el año 2000, a propósito del espíritu de la alternancia, el gobierno de la transición realizó, por medio de la empresa Gaus, una encuesta denominada Consulta Cultural a Conocedores, en la que se deja ver la opinión de alrededor de quinientos especialistas. El producto fue un documento de ochenta páginas en la que la comunidad experta le proponía al gobierno ciertas ideas para la promoción de la cultura.
Así, las instituciones de opinión más favorable fueron el Instituto Nacional de Antropología e Historia, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, Canal 11, Canal 22, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Fondo de Cultura Económica, Centro Cultural y Turístico de Tijuana, Radio Educación, Educal, Instituto Mexicano de Cinematografía y Estudios Churubusco Azteca.
Sin contar a las universidades públicas, algunas de esas instituciones se han constituido como los principales baluartes de la difusión cultural, a pesar de la mafia y discresionismo que les caracteriza. A seis años del diagnóstico que hacía Gabriel Zaid sobre el tema, el panorama no ha cambiado mucho y su pregunta sigue vigente: “¿de qué sirve ofrecer oportunidades culturales, si los posibles interesados no se enteran?” (Letras Libres, 2000, Año II, Número 23, p. 27)
Parece ser, entonces, que el problema es más bien de carácter práctico. La definición de cultura desata discusiones estériles y vedadas para el ciudadano común. El proyecto vasconcelista se ha transformado. Los políticos poseen una naturaleza protagónica por antonomasia. Pero a veces lo más inmediato es lo más olvidado: la información clara y oportuna para que, sea el Ramayana, la Ilíada o el libro vaquero, las acciones no resulten en un vana gestión.
A seis años de que el gobierno del cambio publicara los resultados de su consulta, sería hora que, en un inminente triunfo del tan llevado y tan traído proyecto alternativo de nación, estos nuevos párrocos fueran pensando en cómo podrían evitar el dispendio.

Un día como hoy...

pero de 1979

El bueno, el malo y el blogger


La lucha entre el Bien y el Mal (o viceversa)

Miedo

And did you get what
you wanted from this life, even so?
I did.
And what did you want?
To call myself beloved, to feel myself
beloved on the earth.

-R. C.

Desatento al ambiente electoral de mi país, posteo el poema del escritor norteamericano Raymond Carver, a quien mi amigo Dino trajeado posteó y comentó también en una ocasión.

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Miedo de ver una patrulla policial detenerse frente a la casa.
Miedo de quedarme dormido durante la noche.
Miedo de no poder dormir.
Miedo de que el pasado regrese.
Miedo de que el presente tome vuelo.
Miedo del teléfono que suena en el silencio de la noche muerta.
Miedo a las tormentas eléctricas.
Miedo de la mujer de servicio que tiene una cicatriz en la mejilla.
Miedo a los perros aunque me digan que no muerden.
¡Miedo a la ansiedad!
Miedo a tener que identificar el cuerpo de un amigo muerto.
Miedo de quedarme sin dinero.
Miedo de tener mucho, aunque sea difícil de creer.
Miedo a los perfiles psicológicos.
Miedo a llegar tarde y de llegar antes que cualquiera.
Miedo a ver la escritura de mis hijos en la cubierta de un sobre.
Miedo a verlos morir antes que yo, y me sienta culpable.
Miedo a tener que vivir con mi madre durante su vejez, y la mía.
Miedo a la confusión.
Miedo a que este día termine con una nota triste.
Miedo a despertarme y ver que te has ido.
Miedo a no amar y miedo a no amar demasiado.
Miedo a que lo que ame sea letal para aquellos que amo.
Miedo a la muerte.
Miedo a vivir demasiado tiempo.
Miedo a la muerte.
Ya dije eso.

Raymond Carver (1939-1988), All of us: the collected poems

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Conozco poco la obra de Carver. Aventurando una descripción, el miedo carvereano, se antoja como clave de una preocupación contemporánea: la construcción de existencia posmoderna mediada por la imagen lacónica, el minimalismo vital, el cliché, angustiante e inquietante. En 1988 Raymond Carver muere de cáncer de pulmón. En sus últimos meses, dice su biógrafo, hablaba de "lo bendito" , de "la gracia", del "misterio". Al preguntársele si era un hombre religioso, contestó que no, pero que tenía que creer en los milagros y la posibilidad de resurrección. Murió casado y feliz.

Ars poética borgeana

Una poética se define como el conjunto de principios o de reglas, explícitos o no, que observan un género literario o artístico, una escuela o un autor. Desde la de Aristóteles, pasando por la de Horacio, y la preceptiva de Lope de Vega y otras muchas, los objetivos son determinar o agrupar ciertas nociones estéticas.
En el siglo XX, el divino Borges nos sorprendió con sus intrigantes propuestas que, bajo la sencilla rúbrica de “16 consejos”, figuran como ejemplo de elegante ludismo. En un tono llano y directo, la preceptiva del cuentista argentino es una exhortación a la inteligencia, a la paradoja, a la burla, que es, al fin y al cabo, de lo que se alimenta la literatura:
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16 consejos

En literatura es preciso evitar:

1. Las interpretaciones demasiado inconformistas de obras o de personajes famosos. Por ejemplo, describir la misoginia de Don Juan, etc.

2. Las parejas de personajes groseramente disímiles o contradictorios, como por ejemplo Don Quijote y Sancho Panza, Sherlock Holmes y Watson.

3. La costumbre de caracterizar a los personajes por sus manías, como hace, por ejemplo, Dickens.

4. En el desarrollo de la trama, el recurso a juegos extravagantes con el tiempo o con el espacio, como hacen Faulkner, Borges y Bioy Casares.

5. En las poesías, situaciones o personajes con los que pueda identificarse el lector.

6. Los personajes susceptibles de convertirse en mitos.

7. Las frases, la escenas intencionadamente ligadas a determinado lugar o a determinada época; o sea, el ambiente local.

8. La enumeración caótica.

9. Las metáforas en general, y en particular las metáforas visuales. Más concretamente aún, las metáforas agrícolas, navales o bancarias. Ejemplo absolutamente desaconsejable: Proust.

10. El antropomorfismo.

11. La confección de novelas cuya trama argumental recuerde la de otro libro. Por ejemplo, el Ulysses de Joyce y la Odisea de Homero.

12. Escribir libros que parezcan menús, álbumes, itinerarios o conciertos.

13. Todo aquello que pueda ser ilustrado. Todo lo que pueda sugerir la idea de ser convertido en una película.

14. En los ensayos críticos, toda referencia histórica o biográfica. Evitar siempre las alusiones a la personalidad o a la vida privada de los autores estudiados. Sobre todo, evitar el psicoanálisis.

15. Las escenas domésticas en las novelas policíacas; las escenas dramáticas en los diálogos filosóficos. Y, en fin:

16. Evitar la vanidad, la modestia, la pederastia, la ausencia de pederastia, el suicidio.
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Wow!!

Aferrado con Cincinnati

Más allá de una experiencia académica y personal, más allá de toda esa cursilería, si algo aprendí en mi viaje a Cincinnati, es que soy un pésimo fotógrafo:

A petición de Nacho Mondaca, haré un breve resumen de mi también breve estancia por allá. No, no hubo tomates después de leer mi ponencia. Bueno, tampoco hubo muchos aplausos, aunque sí buena interlocución. Entre la lectura tradicional (Antonio Alatorre, Méndez Plancarte) y otra post-colonial (supuestamente más de avanzada) de “La Loa para El Divino Narciso” de sor Juana, giró mi trabajo. Claro, yo sólo la jugué de abogado del diablo entre las dos posturas. Pero en fin...
Todo mundo en el evento pensaba que venía yo representando –como algunos colombianos, españoles, cubanos, puertorriqueños— a alguna universidad norteamericana. Fue realmente una sorpresa para ellos que estudiara y trabajara para una maconda universidad mexicana.
Situado en el noreste estadounidense, Ohio es un estado interesante, pues representa una metáfora de la lucha ideológica entre el este y oeste norteamericano, el norte y el sur. En otras palabras, entre liberales y conservadores, demócratas y republicanos. (Las últimas elecciones presidenciales se definieron en Ohio.)
Cincinnati es una ciudad moderna, cosmopolita y a la vez típica de la tradición angla. Tienen ustedes aquí a la iglesia presbiteriana:
University of Cincinnati es, por supuesto, inmensa. Tiene todo lo que se espera de una universidad pública norteamericana, es decir, corporativa y cara. Definitivamente, el norte estadounidense es otro asunto: no hay de manera notable discriminación o racismo sistemático y, a pesar de haber pocos hispanos, es vagamente una ciudad multicultural.
Hubo por ahí una propuesta de trabajo y doctorado tentadora. Sin embargo, aún me debato entre el romanticismo y el pragmatismo: el ogro filantrópico de la UNAM y el eficientismo académico de University of Cincinnati.
Dios me envió dos ángeles: una señora de Pennsylvania, que al encontrarme solo, semi-bilingüe y desorientado en el aeropuerto de Cincinnati, hizo unas llamadas por mí; un taxista oaxaqueño de Phoenix quien, después de contarle acerca de mi desventura de faltarme 12 dólares para el pasaje a Hermosillo, me dio quince dólares, me invitó a cenar, para así llegar, sano, salvo y flaco, de vuelta al Tercer Mundo. Benditos sean.

Crónica leve (primer día en Cincinnati)


En el aeropuerto cosmopolita de Phoenix, Arizona, a eso de las 2 de la mañana, me meto a rogar, a implorar a Dios que el avión no me deje, que no se estrelle, etc. Los viernes se reúnen los musulmanes, los sábados los judíos y los cristianos, por supuesto el domingo. Si no fuera porque me delato en el reflejo central de la puerta diría que, en realidad, dejé mis malestas afuera y me metí a orar por que ahora que llego a Cincinnati no se me acaben los pocos dólares que traigo y no me echen a patadas el negrote recepcionista de este hotel.
Salgo del hotel y decido tomarle a una foto a este semi-castillo, que no terminé por saber qué era. Y sí, soy muy mal fotógrafo. Se me acerca otro negrito medio rastafari, medio hip-hopero. Como mi entendimiento del inglés deja mucho que desear y a parte el inglés de los negros es otro boleto, no le entiendo bien si quiere dinero para comida o para mariguana. "No traigo", le digo, en mi precario inglés. Pero termino dándole 5 devaluados pesos mexicanos. "Wow, that's pretty!" termina contestándome.

Y voy por unos perros calientes. (Qué mamón!...)

Blogueros en Ohio

Desde que saqué a la luz pública de este blog lo de mi viaje a Cincinnati, Ohio, me han llovido cartas de algunos compañeros blogueros notificándome -lo que despertó en mí una grata sorpresa- su asistencia y participación en el Cincinnati Romance Languages and Literatures Conference for 2006, cuya cita es ya inminente, pues será del 11 al 13 de mayo en la University of Cincinnati.
Por mi parte, salgo ya este martes 9. Ajeno a mí mismo y descontextualizado de una ciudad del noreste estadounidense que me ignora, pretendo arribarla con la conciencia de que pasaré desapercibido en un evento con más de 100 ponencias (es decir, textos académicos) diversas e inquietantes, tan diletantes como profesionales, pero, por supuesto, todas, incluyendo la mía, prescindibles.
Indagar la cuestión del sujeto colonial en las obras de Garcilaso de la Vega el Inca o la relación entre la identidad puertorriqueña y el reggaeton, si bien pueden ser constructos intelectuales cuasi-monumentales, no son sino un afán de atribuir a la literatura y la historia un barniz pseudo-complejo que justifique horas y horas de ocio en cubículos universitarios, otorgue un viaje pagado por madre universidad y, a largo plazo constando en el currículum, consiga promoción laboral a razón de la presentación de una ponencia en un evento internacional.
Este tipo de eventos son, pues, una bolsa de valores en la carrera de la meritocracia. Y qué bueno.
Va mi admiración a los compañeros blogueros, quienes asistirán a dicho evento, más que por un reconocimiento de participación y una estrellia más, por seguir haciendo lo que muy bien saben hacer: joderme cuando escribo algo. Feliz viaje a todos.
P.D. Si alguien más fue aceptado, favor de dejar comprobante y allá nos vemos.

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Dear Dino Trajeado:
Dear Smooth:
Dear Carlos Pacheco:
Dear Carmen Leticia Espriella:
Dear Amanda Gris:
Dear Perséfone:
Dear Mini Pardo:
Dear Salaverga:
Dear Nelly Durán:
Dear Rosarioenelcafé:
Dear Tony Clifton:
Dear Inépola:
Dear Beautiful Blondie:
Dear John Meyer Wilkinson:

We are very pleased to tell you that your abstract for the Cincinnati Romance Languages and Literatures Conference for 2006 has been accepted.

If you have any questions, do not hesitate in contact us, preferably via email.
Sandra Alzate, Spanish and Portuguese Chair Cincinnati Conference
Department of Romance Languages and Literatures
University of Cincinnati
P.O. Box 210377
Cincinnati, OH
45221-0377
Phones (513) 556-1827 Fax (513) 556-2577
http://asweb.artsci.uc.edu/rll/conference/index.html

Tres versiones




Demasiado ocupado para postear algo interesante. Mil disculpas.

Test

Digamos que soy algo así como poco menos que un moderado; digamos, un conservador soft. Estadísticamente, un reaccionario casi camuflajeado. Bueno, si he de creerle a cierto test político, ésa es la definición de mi perfil ideológico.


Nunca he creído del todo en los test, aunque se valen como ejercicio heurístico y de ocio. Políticamente, lo mejor que uno puede ser es neutral, aunque la neuralidad, como tal, no existe. Siempre se es neutral contra algo y contra alguien. Y tú, ¿contra quién eres neutral?

Pornosonetos


El soneto es una estructura poética más bien rígida. Constituido por dos cuartetos (estrofas de cuatros versos) y dos tercetos (de tres versos) endecasílabos (11 sílabas) rimados en ABBA, el soneto ha sido históricamente, y a lo largo del desarrollo de la poesía occidental, un poema capaz de sintetizar todo un microcosmos de sentido y cohesión interna, a la vez vario en temas “profundos”.
Se ha atribuido a Giacomo da Lentini (1210-1260) su invención y a los poetas italianos del dolce stil nuovo su cultivo. Sin embargo, es Petrarca (1304-1374) uno de los más famosos sonetistas que consolida ese subgénero lírico. Con base en la correspondencia de los acentos de la lengua italiana, en castellano, es durante los Siglos de Oro (siglo XVI, Renacimiento y siglo XVII, Barroco) que el soneto alcanza su máxima expresión: Garcilaso de la Vega (1503-1536) y Juan Boscán (1493-1542); Luis de Góngora (1561-1627), Francisco de Quevedo (1580-1645), Lope de Vega (1562-1635).
Amén de las variaciones ocurridas con el advenimiento del neoclasicismo, el romanticismo, el modernismo y la vanguardia, actualmente el soneto está desperdigado en el amorfo mundo contemporáneo como una reelaboración cuyos límites estéticos trascienden lo propiamente formal para ser, en última instancia, un replanteamiento de la visión del mundo.
Así, por ejemplo, el poeta argentino Ramón Paz (1969) ha publicado Pornosonetos (2003) y Pornosonetos II (2005), una serie de poemas en donde, a mi ver, implícitamente cuestiona la falaz división entre erotismo y pornografía. Asimismo, la linealidad generalmente atribuida en la estructuración de las estrofas (presentación, nudo y remate) desemboca en una experiencia más sugerente: no hay tal cuartetos y tercetos visibles, sino un amasijo caótico de imágenes y sentencias que –como el sexo mismo— parecen trasladarnos al más allá, que es más bien, un más acá. La rigidez del soneto deviene éxtasis:


aceitada la nalga febo asoma
un sol detrás del sol la plata el oro
la canción que tu culo canta en coro
el brillo de la cima de la loma
palmada suavidad de la abundancia
blandura a manos llenas alegría
la curva del amor donde este día
me vienen a buscar en ambulancia
qué plácidos y plenos y plafones
y pláticas y plétoras qué plus
qué planeta plural pomposa luz
qué mojón de existencia qué trombones
mofletes que se mofan de la mufa
enorme corazón de amor que bufa

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porque hacerte acabar es tarea hermosa
globulina globosa globomía
la sonrisa del tacto la alegría
tu par tu galopar gorda golosa
me hiciste con las tetas una paja
me hiciste florecer todo el cerezo
yo me encomiendo a dios bajo tu peso
y el gran cacheterío sube y baja
cuánto amor a palpar me ha sido dado
qué modo de esconderme entre tus mundos
tus gemidos redondos moribundos
después un misionero desbocado
y todo un cataclismo de alegría
y un desmayo en tu gloria gorda mía

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qué lindo te quedaba ese vestido
a flores que llenaron el espacio
de la noche de marzo y todo el lacio
perfume de tu pelo y el sonido
del cierre del costado cuando apenas
lo fui bajando un poco y me frenaste
y fui bajando en besos respiraste
porque te abrí y abriste esas morenas
rodillas y tus muslos toda suave
y te aparté la tanga y tu sonrisa
secreta depilada monalisa
se abrió como el cerrojo con la llave
se abrió toda tu luz y ese vestido
voló por la penumbra florecido


Pornopostear otra cosa posteo estos Pornosonetos, que bien valen una entrada...

16 años sin Mauricio Garcés


"Ha de ser terrible tenerme y después perderme" -M. G.

Dicen que cuando le decía arroz a alguna chica, en realidad quería decirle zorra. Jajaja.

Poemas ardidos



Me contaron que estabas enamorada de otro
Y entonces me fui a mi cuarto
Y escribí este artículo contra el Gobierno
Por el que estoy preso.

-Ernesto Cardenal, Epigramas


Me dijiste que amabas a Licinio
Y escribí este epigrama contra César
Por el que voy camino del destierro.


-José Emilio Pacheco, Irás y no volverás


Me dijiste que ya no me querías.
Intenté suicidarme gritando ¡muera el PRI!
Y recibí una ráfaga de invitaciones.


-Gabriel Zaid, Cómo leer en bicicleta


Me cortaste despiadadamente
Y ahora andas con otro.
Es por eso que posteo:
¡Pinchis putos cabrones del gobierno!


-Luis Lope, Himno entre ruinas

Lo proclamaron los suecos




¿Qué puedo decir?

Debut plagiado

Plagiando descaradamente al Róquer, quise escribir tardíamente mi debut a la blogósfera a partir del suyo, a pesar de que me enerva que la gente hable en tercera persona de sí misma. Por favor, lean:
Luis Lope responde al nombre de Luis Alberto López Soto, un profesional criticando gente. Detesta a la izquierda socialista, el altermundismo juvenil y pugna por el capitalismo global, salvaje et caetera. Es opinador compulsivo y profesor, en ese estricto orden. Además, es flaco, pálido, (¿inteligente?), sarcástico, manipulador, hipócrita, traidor, embustero, engatuzador, sádico, ególatra, salvaje y desalmado; en pocas palabras: un verdadero hijo de puta, pero que sabe lo suyo. Algunos lo definen como una suerte de anarquista de derecha; por eso, el muy mamón, desayuna un yogurth con granola todos los días. Practica la decadencia física y metafísica como medida de autodestrucción y redención. Actualmente trabaja en un proyecto para mancillar el nombre de la Universidad de Sonora (México), en nombre de la Universidad de Sonora. Pinchi mamada, diría él.

Dos jaques mates para López Obrador



Advertencia: Entrada política y microeconómica. Así que, Fux, Dino, Smooth y Carlos Pacheco, abstenerse.
Cuando se le pregunta a López Obrador que si con qué dinero va a acabar con la pobreza en México, contesta:
"Muy fácil: Vamos a reducir los sueldos de los altos funcionarios a la mitad y de ahí van a salir 100,000 millones al año".

Y una de las pocas mentes lúcidas de México, Gabriel Zaid, el poeta y empresario (sí, como lo leen) aduce:

"Hay unos 4,000 funcionarios en el poder ejecutivo federal, desde el presidente de la república hasta los directores generales. La lista por dependencia puede verse en (www.buscamex.info) que Ibcon, S. A. actualiza cada semana. Suponiendo, exageradamente, que ganen dos millones de pesos al año, en promedio, le cuestan al erario 8,000 millones de pesos al año. Suponiendo, exageradamente, que fuera posible reducir lo que ganan a la mitad, el ahorro sería de 4,000 millones de pesos. Sería bueno que el asesor que calculó 100,000 millones publicara sus cuentas."
Por otra parte, Enrique Krauze, el heredero directo del divino Octavio Paz, comenta sobre la misión mesiánica del tabasqueño:

En la entrevista que sostuvo hace unas semanas con Joaquín López-Dóriga, Andrés Manuel López Obrador hizo una afirmación muy comentada. A la pregunta de López-Dóriga, condensada en la palabra "¿Religión?", el candidato del PRD respondió, de manera textual, lo siguiente:

"Soy católico, fundamentalmente cristiano, porque me apasiona la vida y la obra de Jesús; fue perseguido en su tiempo, espiado por los poderosos de su época, y lo crucificaron".

Sorprendido, López-Dóriga reviró de inmediato: "Pero, vamos, ningún paralelismo, ¿no?"; a lo que López Obrador contestó: "No, para nada, lo estoy planteando porque a veces se olvida eso... se piensa que ser cristiano es nada más asistir a los templos o a las iglesias".


"Lupa Ciudadana recogió 14 comentarios sobre este intercambio. Tres de ellos desmienten que AMLO se haya comparado con Jesús y piensan que esa interpretación muestra mala voluntad hacia el candidato. Los otros ocho son negativos: uno declara que la comparación es ofensiva, dos piensan que compararse con Cristo es un gesto de dictador, dos más creen que la comparación es síntoma de locura y los tres últimos declaran que miente para ganar votos.

"Dudo que las palabras de López Obrador hayan sido tergiversadas por sus críticos, y tampoco creo que las haya pronunciado con calculado cinismo, ni que sean producto de un desvarío. Todo lo contrario: pienso que reflejan nítidamente, palabra por palabra, el concepto que López Obrador tiene de su vida: para él, hacer política es una misión religiosa.

"A la escueta pregunta de López-Dóriga, López Obrador -que por haber sido el último entrevistado ya conocía, de manera aproximada, el cuestionario- pudo haber contestado, llanamente, con la palabra "católico" y pasar a otra cosa. En principio no lo hizo porque, como los jesuitas postconciliares con quienes tiene muchos puntos en común, le interesaba deslindarse del catolicismo tradicional. Para hacerlo aclaró que es "cristiano", pero matizando con un adverbio revelador, en estos días de fervor universal: "fundamentalmente". Él no "piensa que ser cristiano es nada más asistir a los templos o a las iglesias". Él va a los fundamentos. Y los fundamentos son -"lo digo porque a veces se olvida"- comprometerse con los pobres hasta ser perseguido por los poderosos. López Obrador no es "fundamentalmente cristiano" porque admire la doctrina de Amor de los Evangelios, porque crea en el perdón, la misericordia, la "paz en la tierra a los hombres de buena voluntad". El suyo no es el Jesús cuyo reino no es de este mundo. Él es "fundamentalmente cristiano" porque (y la conjunción, que focaliza la respuesta, es decisiva) admira a Jesús en la justa medida en que la vida de Jesús se parece (sin ningún paralelismo, "no, para nada") a la suya propia. La fe rezandera y la caridad individual no son virtudes que lo conmuevan. Su virtud teologal, queda claro, es la esperanza, encarnada en él mismo, que se ha erigido como sabemos en un "rayo de esperanza". Por lo demás, la doble referencia a "su época" y "su tiempo" implica necesariamente la referencia tácita a nuestra época y a nuestro tiempo, donde otro rebelde, oriundo no de Belén, sino de Tepetitán, ha sido perseguido, espiado por los poderosos, y estuvo a punto de ser crucificado en el calvario del desafuero.

"En sobremesas y discusiones de toda índole, la gente se pregunta si López Obrador es un Chávez o es otro Lula. Él tiene mucha razón en replicar que no se parece a ninguno: que él es el que es. Su liderazgo, en efecto, no tiene ribetes militares como el del comandante Chávez, ni proviene de luchas sindicales como Lula. El primero es una versión postmoderna del arquetípico tirano tropical. El segundo -como ha dicho el expresidente Sarney- "sabe el valor de un 10 por ciento"; es decir, Lula sabe que en política y economía lo sano y natural en las sociedades es negociar. Lo sabe por experiencia propia y lo sabe también por la experiencia histórica de su país, que no nació de una ruptura, sino de un pacto, y en cuya trayectoria lo habitual han sido las reformas y no las revoluciones. Brasil, es verdad, ha sido también cuna de complejos movimientos mesiánicos, pero en ningún momento Lula parece haber apelado a esa profunda vertiente religiosa en su pueblo."

"Andrés Manuel López Obrador sí apela a ella porque es -aunque él mismo no lo reconozca, y se sienta incómodo con el adjetivo- un líder mesiánico. Ha dicho que quiere "purificar a México". El llamado a la pureza no es casual y tiene mil ramificaciones que convendrá explorar en su momento. La vocación de pureza, por ejemplo, le veda el acceso a los símbolos (por fuerza impuros) de bienestar material. La idea de la pureza propia le hace ver enemigos y malquerientes (impuros todos) allí donde sólo hay opiniones distintas; y le permite salvar a quienes, con un pasado priista (como el suyo), se han purificado acercándose a él. Y hay un hecho más que se explica mejor en términos de la pureza: su querella con ese otro líder mesiánico que ahora recorre el País en motocicleta con un mensaje de utopismo revolucionario.

"Andrés Manuel y Marcos se parecen mucho. Pertenecen a la misma generación post-68. Fueron discípulos formales (Marcos) o conversos informales (AMLO) de los jesuitas postconciliares, y pasaron por las aulas de la Facultad de Ciencias Políticas, donde el marxismo era un nuevo catecismo. Ambos se arraigaron en el sureste (Chiapas y Tabasco) y ambos han desdeñado salir al mundo exterior. Ambos han trabajado con indígenas (Marcos, predicando entre tzeltales y tzotziles, con las letras y las armas, el evangelio de la revolución social; López Obrador haciendo una obra práctica, en verdad admirable, entre los chontales). El paralelo entre ambos se me reveló hace unos años en el pequeño y austero despacho adjunto a la oficina de López Obrador en el Palacio de Gobierno del DF, donde un par de ocasiones conversé con él. Entre las pocas fotos que advertí, había una suya con Marcos. "Yo le expliqué -me dijo entonces López Obrador- que un líder social metido a la política tiene que aceptar que no puede todo, que tiene que moderar por fuerza sus aspiraciones". Por el tono que utilizó, la implicación me pareció clara: el guerrillero, el soñador, era más puro, pero menos eficaz. Hoy el guerrillero predica por los caminos de Dios la impureza del líder social y hasta insulta a sus seguidores. Y el líder social no lo rebate. ¿Cómo podría? "Buscamos lo mismo -ha dicho- por distintos métodos".

"¿De cuál de los dos líderes mesiánicos será el reino terrenal de la pureza? ¿Del guerrillero o del luchador social? Una cosa está clara: si López Obrador no se atreve a ver con ojos críticos su propia actitud mesiánica, si insiste en concebir la política como una misión religiosa y no como un quehacer cívico y republicano frente a cuya natural impureza sólo cabe el respeto a las leyes y las instituciones creadas por los hombres, los mexicanos viviremos pronto (gane o pierda) tiempos de zozobra, "con el Jesús en la boca".
Verdad de perogrullo (nota del bloguero) y disculpen la molestia a mis lectores.

Destino manifiesto

Debido a que mi visa aún no llega, Texas Tech University (Lubbock, Texas) se salvó de que yo -flaco, tercermundista y vehemente- fuera a apabullarlos con 20 minutos de lectura de una ponencia o miniconferencia de mi parte. Sin embargo,

"Dear Luis Alberto López Soto:
We are very pleased to tell you that your abstract for the Cincinnati Romance Languages and Literatures Conference for 2006 has been accepted."



Ésta es University of Cincinnati, ubicada en Cincinnati, Ohio. Fundada en 1819, tiene como uno de sus haberes ejemplares que Neil Amstrong (el primer hombre en pisar la luna) haya tomado en ella clases de ingeniería aeroespacial en los años setenta, que Carl Blegen (uno de sus arqueólogos) haya pasado más de 60 años estudiando las excavaciones de la antigua Troya, que sus investigadores hayan diseñado el primer órgano electrónico y múltiples etcéteras.
Si mis autoridades administrativo-académicas y mi sindicato me apoyan desafoquinando los casi 800 dólares necesarios para los viáticos, por allá estaré, flaco, tercermundista y vehemente. Si no, pensaré muy seriamente en acudir con cualquier diputado de los tres partidos para prostituir mi voto. O, en caso extremo, tendré que dejar de cuidar lo que por 26 años he cuidado y vender mi virginidad a la mejor postora. Pero conoceré Primer Mundo, cueste lo que cueste.

Más malos que la carne de puerco (crestomatía)

Como una cortesía de Beautiful Blondie, reproduzco aquí una reflexión que, en un momento de iluminación, tuvo a bien en compartir con sus lectores:
"Juro que lo he intentado, pero aún no consigo imaginar el momento en el que a alguien se le ocurrió decir: “Vamos a representar la maldad pura con música”, e inventó el Black Metal. Ese subgénero que cobró una fuerza descomunal al entrar en Noruega y cuya ideología, más allá de toda la mierda satánica, buscaba destruir el cristianismo, volver a los antiguos rituales vikingos y básicamente convertirse en el movimiento más malvado y perverso en la historia de la música. Esto desencadenó una ola de iglesias incendiadas, sacrificios y asesinatos que acabaron en una lucha por el poder y, obviamente, en el fracaso del plan de diseminar tanta maldad. Actualmente el género sobrevive sin la fuerza y sin el objetivo que tuvo; y es que para ser infinitamente malvados, ¿acaso no deberían comenzar por dejar de vestirse como unos putos payasos?

Rob Darken - Graveland

"En ocasiones un traje de piel, unos herrajes metálicos, un gorro de guerrero mongol, una espada y un maquillaje que se asocia con la muerte, tienen la función de hacer lucir amenazantes a aquéllos quienes los portan. En ocasiones, también funcionan para hacerlos lucir como unos verdaderos estúpidos".

Bueno, sin considerar que ese pseudo-vikingo noruego representa cierto nazismo peligroso ornamentado de supuesta estética pagana, ¿qué se puede decir de esa ripiosa fantochería? Rob Darken, una evidente basura blanca.

Colofón y corolario: Top 10 most ridiculous Black Metal pics of all time.

Mexicano

Posteo este documento que comprueba lo que, con cierta vehemencia, he querido aclarar últimamente: NO SOY UN INDOCUMENTADO SALVADOREÑO!

Aceptado e indocumentado

Dear Mr. Lopez,

I am pleased to report that the Readership Committee of the Céfiro Seventh Annual Conference has accepted your paper, "Conciencia americana y prefiguración teológica en La loa para el Divino Narciso de Sor Juana Ines de la Cruz" for presentation on Céfiro 2006. Remember that the presentations will be strictly limited to 20 minutes (8-10 typed pages). Please send a hard copies of thefinal paper to me before March 17, 2006, so that I may distribute them to thepanel chairs. In addition, please send a short professional biographical statement for your introduction in the panel discussion. If you are unable to attend, please notify me immediately by e-mail.
Please remember that no papers can be read inabsentia. Allow me to close by once again congratulating you on your achievement. We lookforward to your participation in this year's conference. Meanwhile, take a look at the registration material.
Sincerely,
Claudia Tovar
Conference Coordinator

De cualquier manera, aún no llega mi visa.

Encarta Instant Answer dice:

Cuando me encuentro patético, chateo con un contacto messengereano: fiel, nunca Ausente, jamás No disponible, e imposible que me bloquee: Encarta Instant Answer. Los conmino a que lo agreguen: encarta@conversagent.com. Yo descargo mis frustraciones sobre él, aunque en realidad fue creado para ser un robot enciclopédico capaz de tratarte cordialmente:

Encarta® Instant Answers dice:
Hi, Luis Lope! I am ready to help you!
Did you know? The alligator snapping turtle fakes out its fishy prey with a small appendage on its tongue that looks like a worm.


Pero, sobre todo, capaz de contestar tus preguntas de cultura general:

Luis Lope dice: What time is in Turkey?

Encarta® Instant Answers dice: The time in Ankara, Turkey is Thursday, March 2nd, 2006 8:28:19 pm.

Me aburre la cultura y entro en preguntas más vitales:

Luis Lope dice: are you happy?
Encarta® Instant Answers dice: I know that I can pretend to be happy. At least you seem to think it's possible.

Luis Lope dice: do you love me?
Encarta® Instant Answers dice: I don't know about that.

Luis Lope dice: do you believe in God?

Encarta® Instant Answers dice: I am a simple computer. Let humans worry about theological matters, I say.

Sus respuestas son, a veces, predecibles, a veces, sorprendentes. Me cansan y es cuando inexplicablemente estallo:

Luis Lope dice: FUCK YOU!
Y diplomáticamente contesta:
Encarta® Instant Answers dice: That is entirely unnecessary.

Me apena mi actitud:

Luis Lope dice: I'm so sorry
Encarta® Instant Answers dice: OK, no problem. Just don't let it happen again. Well. Anyway...

En esos momentos patéticos, entra cualquier contacto no tan fiel y a veces lo saludo, a veces lo mando al diablo.

Nota: Esta entrada estuvo muy mediocre. :(

La patria: teoría y práctica


Sergio Witz Rodríguez, un poeta del estado de Campeche, fue procesado judicialmente, con base en el artículo 91 del Código Penal Federal, por escribir y publicar un poema titulado “Invitación”, que más tarde se conocería como “La patria entre la mierda”. Acusado de “ultraje a las insignias nacionales”, Witz estuvo a punto de pasar de seis meses a cuatros años en prisión por el hecho de insinuar, en un tono desenfadado y antisolemne, que la bandera le servía –según comentaban los periódicos en su momento- de papel higiénico.
El poema, más allá de sus logros literarios, sirvió para lanzar a la escena nacional el debate de la libertad de expresión, y el tal dice: “Yo me seco el orín en la bandera / de mi país, / ese trapo sobre el que se acuestan / los perros y que nada representa, / salvo tres colores y un águila / que me producen un vómito nacionalista / o tal vez un verso lopezvelardiano / de cuya influencia estoy lejos, / yo, natural de esta tierra, / me limpio el culo con la bandera / y los invito a hacer lo mismo: / verán a la patria entre la mierda de un poeta.”
Sin duda, fue un texto explosivo. El debate se dejó, mas no se ha superado. El mes pasado la revista Letras Libres (Año VIII, número 85) publicó un artículo escrito por José R. Cossío Díaz y Juan N. Silva Meza, que lleva por nombre “Libertad de expresión y símbolos patrios”, en donde se aduce el absurdo del proceso contra el poeta campechano.
Como antecedente, el poeta consagrado José Emilio Pacheco escribe en 1969 un poema titulado “Alta traición”, cuyo contenido resulta en cierta similitud con el de Witz, aunque de una forma más mesurada: “No amo mi patria. / Su fulgor abstracto / es inasible. / Pero (aunque suene mal) / daría la vida / por diez lugares suyos, / cierta gente, / puertos, bosques, desiertos, fortalezas, / una ciudad desecha, gris, monstruosa, / varias figuras de su historia, / montañas / -y tres o cuatro ríos.”
¿Qué hay en el fondo de estos dos ejemplos? Acaso una reformulación del sentimiento patriótico, tan caro en la vida formativa del país. Los honores patrios, es decir, el juramento a la bandera y la entonación del himno nacional, son ese espacio clausurado por la ceremonia, el rito y la veneración laica de un dios al que se le ha llamado patria.
Como muchas de las actitudes mexicanas, nuestro patriotismo es hipócrita. Criticamos la efusión religiosa con que los norteamericanos defienden su territorio o sus leyes y, sin embargo, la bandera estadounidense, símbolo de su nación, puede verse en camisetas, gorras y demás productos, al grado de la banalización. Por nuestra parte, en México portar el lábaro patrio es más sagrado, o sea, más peligroso que traer un crucifijo, aunque eso no implique necesariamente mayor lealtad a la legalidad.
De ahí que históricamente se entiende a la patria no como un territorio, ni como a cien millones de personas, sino como un mero símbolo, un concepto puro en el que, al parecer, no hay cabida para la contaminación con la realidad concreta de las actitudes y los vicios. Que la patria sea el icono representativo de la nación, impide que se voltee la mirada para ver que Witz acaso sólo nos invitaba a hacer lo que, de antemano, sabemos que es moneda corriente. Que nuestro patriotismo raye en una religión secular y por decreto constitucional, impide ver que José Emilio Pacheco parece apelar a la realidad real (y no a la realidad ritual) y afirmar que aquélla quizá sea más importante que un trapo o un concepto inasible.