Ésa es la cuestión

Si hace unos días el pendejo de Smooth se puso "filosófico", yo me puedo poner todavía más mamón: leyendo un artículo* para la elaboración de un ensayo académico, me encontré con un esquema, tal vez no original o novedoso, pero no por eso menos interesante:

0. Protomitología oriental: lo Indefinido. ("El nirvana es." -Visuddhi Magga)
1. El mito patriarcal: la Diosa Madre. ("Andrea Lur: Señora tierra." -Tradición vasca)
2. Mitología filial: el Hijo Héroe. ("En el nombre del Hijo." -Liturgia cristiana)
3. Mitohistoria fratiarcal: la Hermandad cristiana. ("Quien no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve." I Juan 4: 20)
4. Mitología posmoderna: el Cómplice. ("El pensamiento mitológico no puede ser reemplazado porque forma el marco y el contenido de todo pensamiento" N. Frye, El gran código)


El artículo me suscitó algunas reflexiones con las cuales no voy a aburrir a nadie en este espacio. Bueno, sí, sólo algo: el término "cómplice" -que no la noción en toda su implicación- me recordó las afirmaciones de Jean Bautiste Clemence, el personaje de la novela La caída de Albert Camus.
El tal solía decír que él no tenía amigos, sino cómplices. ¿Será, extrapolando el esquema del artículo, que la Nada no es ya más la nada budista, inasible sino Sistema, que Dios no es ya Padre, ni Hijo, ni Dios sino el Cómplice? No es una pregunta en serio, por supuesto, ni siquiera es retórica. No me hagan caso: sigan con su vida.

*Ortiz-Osés, Andrés. "Mitologías culturales". Los lenguajes del símbolo. Investigaciones de hermenéutica simbólica. Blanca solares (coord.). México, D.F: Antrophos, 2001.