El temperamento melancólico


La bilis negra produce, según la teoría griega clásica de Hipócrates, el temperamento melancólico: frío, seco, de elemento tierra, de estación otoño y planeta Saturno. Es, según la historia de las ideas, el temperamento del artista, el pensador, el filósofo, el intelectual, el escritor. Pesimista y profundo, al melancólico lo inunda permanentemente una vaga tristeza recurrente y un sentimiento de culpa
El grabador alemán Albrecht Dürer (1471-1528), todo un maestro del Renacimiento, ilustra en su Melencolia I algo del genio y virtud intelectual en un mundo atroz, inacabado y triste. La novela del escritor mexicano Jorge Volpi, El temperamento melancólico (1996), es motivada, de alguna manera, por este principio clásico: el melancólico es el personaje literario por excelencia.
En materia estrictamente psicológica, la teoría humoral es obscurantista y arcaica. Se oponen a ella el psicoanálisis y el conductismo. Sin embargo -como creemos saber- la historia, madre de la verdad, no es lineal